5 claves para saber si mis neumáticos están en buen estado

No será la primera vez que nos oyes decir que los neumáticos es probablemente la parte más importante de nuestro coche. ¿La razón? Es la única que nos conecta con la carretera físicamente. Es por ello que resulta fundamental que los tengamos en buen estado, especialmente en una época como la que estamos viviendo donde el frío y las lluvias hacen que el agarre del asfalto descienda.

Presion-neumaticos

Los principales fabricantes de neumáticos recomiendan hacer chequeos periódicos de los mismos. Comprobar el estado de tus ruedas una vez al mes y siempre antes de iniciar un viaje largo puede hacer que evites sustos y desgracias. Pero, ¿qué puntos debemos atender para que nuestros neumáticos estén siempre en perfecto estado de revista? Son cinco, y son los siguientes.

Presión:

Contar con la presión de aire correcta en nuestros neumáticos ayuda a su conservación. Si circulamos con una presión inferior a la ideal se reduce la estabilidad, aumenta el peligro de pérdida repentina de aire y asciende el consumo de combustible del vehículo. Por el contrario, una presión excesiva provoca un desgaste prematuro por el centro del neumático, lo que reduce su vida útil. Además, al contar con una menor superficie de contacto con la carretera se pueden producir pérdidas de adherencia, una mayor incidencia de impactos de objetos ajenos, incomodidad de la conducción y un aumento de las vibraciones.

Cristalización:

La cristalización de los neumáticos es, explicado de forma rápida y concisa, un endurecimiento de los materiales que los componen que viene acompañado de la pérdida de sus propiedades. Esto se produce en neumáticos de coches que pasan mucho tiempo a la intemperie, sobre todo por altas temperaturas, aunque también por el propio envejecimiento del mismo. De esta manera, se recomienda cambiar nuestros neumáticos a los 10 años, aunque apenas hayan completado unos pocos kilómetros.

Desgaste:

Los neumáticos tienen una vida útil larga por norma general, pero eso no significa que no se desgasten. Una rueda gastada pierde mucho agarre, especialmente en suelo mojado. Para conocer nuestro grado de desgaste hay que comprobar la profundidad del dibujo de la banda de rodadura, que por ley no debe ser inferior a 1,6 milímetros. No obstante, se puede considerar que un neumático comienza a dar síntomas de desgaste cuando esta profundidad es menor de 3 mm.

Los ‘accidentes’ de un neumático:

¿Quién no se ha subido por error a un bordillo o se ha ‘tragado’ un bache a más velocidad de la debida? En cualquiera de estos casos debemos hacer un chequeo visual de nuestros neumáticos para ver si estos presentan alguna anomalía. En el caso de que así sea, es necesario consultar a un especialista para que nos diga si es seguro seguir circulando con la rueda en cuestión. Reparar este tipo de percances no es una opción.

La edad del neumático:

Lo hablábamos en el apartado de la cristalización. El paso del tiempo supone un deterioro de las condiciones del neumático. Aunque estos no tengan fecha de caducidad, se recomienda sustituirlos como mucho a los 10 años de ser fabricados, hayan sido utilizados mucho o no.

 

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